¡Fracasé!

Fracasé. Sí, así como lo leen, fracasé. Y saben, la peor parte de fracasar es cuando se tiene que reconocer.

Un fracaso es una situación o resultado negativo adverso a lo que esperábamos o soñábamos. Y sí, fracasé en el estudio, he fracasado en el amor, fracasé en los negocios y a veces fracaso como amigo, sobrino e hijo. Pero a pesar de fracasar, puedo afirmar, que he ganado mucho más.

El mundo de hoy está en medio de un discurso de éxito; todo lo que hagamos debemos hacerlo perfecto, debemos ser exitosos y siempre ganar. La educación nos insta a ser los mejores de la clase, a nunca perder y estar en los mejores puestos. El trabajo que tengamos nos lleva a ser eficaces y rendir, a no tener tiempo de descansar porque hay que producir. La televisión y los medios digitales nos muestran una imagen de excelencia y éxito, de ciertas personas, que a simple vista parece inalcanzable.

Pero saben que, a este discurso de éxito le hace falta siempre una palabra, fracaso. Los seres humanos por naturaleza fracasamos, y éste siempre nos está acompañando en cada decisión que tomemos en nuestra vida.

Los problemas son pasajeros aunque se vean eternos; los fracasos son continuos así se tenga éxito. En este camino llamado vida, encontraremos tropiezos, nos caeremos, pero a pesar de esto debemos levantarnos y continuar.  Winston Churchill decía que “el éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”.

Si se ha invertido en un negocio, y hemos fracasado, puedo decir que hay miles de negocios más que realizar, y fracasaremos continuamente hasta encontrar el negocio rentable. Si hemos fracasado en el amor, pues hay que continuar que en algún momento ese ser especial aparecerá. Si hemos fracasado en el estudio, hay cientos de carreras que realizar y probablemente fallemos varias veces más, pero hay que avanzar.

En algún momento de su carrera, Henry Ford dijo: “el único error real es aquel del que no aprendemos nada”. Ahí está el dilema, aprender del fracaso. Es algo que nos cuesta, se nos dificulta y que no está dentro de nuestra cultura; pero algo que no podemos negar es que de los grandes fracasos han surgido los grandes éxitos. Debemos reflexionar en los errores que hemos cometido  y aprender de ellos para seguir avanzando, pero el problema es que la sociedad actual solamente le da valor al éxito y se olvida del fracaso, el cual es inseparable del éxito.

Inclusive hay conmigo personas que no hemos podido aprender, correctamente, del fracaso. En ocasiones, por experiencias pasadas, nos da temor emprender alguna acción. Le huimos constantemente al fracaso y tratamos de esquivarlo; pero la verdad es que siempre va a estar ahí.

Fracasar no es malo, lo malo es quedarse en el fracaso. Sé que hasta cierto punto suena paradójico decir que al fracasar uno gana más, pero lo cierto es que ganamos experiencias, podemos reflexionar en ellas y aprender para enseñarle a los que nos rodean y de esa forma evitar cometer los mismos errores una y otra vez.

Así que, si has fracasado, levántate y continúa, ignora lo que te rodea y sigue adelante, avanza, porque fracasar siempre será parte del éxito y di con orgullo: exitosamente ¡Fracasé!.

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